La depresión en los bebés

Así es, los bebés también pueden deprimirse, y ahí viene el reto para los padres, en especial para la madre, quien establece una relación más estrecha con él: aprender a identificar el estado de ánimo de su pequeño. Aunque es más fácil detectarlo en niños más grandes, en el caso de los bebés hay que ser más observadores.

Presta mucha atención a las respuestas que te da tu hijo mientras interactúas con él. Cuando la interacción es positiva, sus respuestas reflejarán su felicidad y alegría.

En cambio, si la interacción es negativa por una inadecuada o carente relación entre madre e hijo, el bebé naturalmente estará triste, y aunque no necesariamente llore, se mostrará apático y con poco ánimo.

Si ves que tu bebé no se resiste a que lo cargue una persona desconocida, es signo de que algo no va bien, ya que lo normal es que llore porque lo separan de su mamá. Asimismo, es signo negativo cuando el bebé no hace ningún esfuerzo por llamar la atención.

La depresión en un bebé puede darse por mimetismo, es decir, porque percibe angustia y tristeza en su madre. Es por ello, que debes tratar de transmitirle siempre tu amor y cariño para asegurar su bienestar emocional.

Por último, recuerda que su bienestar emocional incidirá en su desarrollo, si el primero es negativo, entonces en el segundo se presentarán problemas como retraso en caminar y hablar, inapetencia, dificultad para dormir, entre otros.

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