
Los bebés pasan la mayor parte de sus días durmiendo cual angelitos, pero esta actividad que ocurre por obra y gracia de la naturaleza puede crear conflictos entre los ellos y sus padres: se despiertan cada dos o tres horas, y no existe para ellos diferencia entre el día y la noche.
El resultado: padres desesperados porque no pueden dormir y no tienen las fuerzas para atender al bebé y sus asuntos diarios. Pero, aunque pareciera que el sueño del bebé es un caos, en realidad sigue un patrón.
De forma general, los bebés duermen 8 horas en el día, y 8 horas en la noche, con interrupciones de 2 a 3 horas. No obstante, cada bebé es distinto, y tú como padre debes estar atento ante cualquier alteración de su patrón de sueño. Fíjate en estas dos etapas:
- El sueño REM. Esta es la fase de los movimientos oculares rápidos, y en la cual se producen los sueños. La mitad del sueño de los bebés se da en REM, y conforme va creciendo esta fase dura menos.
- El sueño no REM. Los movimientos oculares no son tan rápidos y se subdivide en cuatro etapas: somnolencia, sueño liviano, sueño profundo y sueño muy profundo. El bebé atraviesa cada una de estas etapas, y a la inversa al despertarse. Si el bebé se despierta antes de haber dormido lo suficiente, le será difícil quedarse dormido de nuevo.
Cuando veas que tu pequeño bosteza y se frota los ojos, cárgalo y aléjalo del ruido, no le cantes ni le hagas mimos: llévalo a su cuna para que se relaje y pueda entrar en el estado de somnolencia.
Una buena rutina que puedes establecer con tu bebé es darle la mamadera antes de dormir, así el bebé aprenderá a reconocer cuando es el momento de dormir.
Publicado por Babyface en - 0-4 meses, - 5-8 meses, - Bebés prematuros, - Para bebés, Bebé, Consejos, Etapas el 30 Junio, 2008





























