
Si bien en un artículo anterior te hablamos de cómo limpiar las orejas del bebé, en esta ocasión queremos mostrarte, de la mejor manera posible, la forma de limpiar las orejas del recién nacido.
Es posible que muchas de las tácticas o sugerencias que te dimos en el anterior artículo te sirvan también con un recién nacido, sin embargo, los cuidados que debe recibir un recién nacido son más especiales que los de un bebé de X tiempo.
Así, como primera diferencia que nos vamos a encontrar es en cuanto al objeto que utilizaremos para limpiar las orejas del recién nacido (sin introducirlo en el oído). Éste será un algodón enrollado y seco.
El algodón no debe introducirse demasiado, solo lo necesario para que la oreja quede limpia. Si vemos que hay exceso de cerumen tendremos que esperar a que salga para no dañar el oído del bebé.
Si vemos que con el algodón seco no podemos limpiar adecuadamente a nuestro recién nacido, podemos mojarlo un poco en suero pero no en demasía. Lo suficiente para que quede mojado pero sin gotear.
