La piel del recién nacido

Como sabemos, la piel es la principal barrera de protección de nuestro organismo contra agentes externos. A la vez, mantiene la integridad de nuestro organismo contribuyendo a sostener numerosas funciones vitales, entre ellas mantener nuestra temperatura corporal adecuada.

Cuando nacemos, nuestra piel presenta algunas diferencias con la del adulto. Precisamente en esos detalles es que nos detenemos en la propuesta de hoy.

La piel de un recién nacido es mucho más delicada en virtud de múltiples circunstancias. Las más destacadas s on que presenta menos cantidad de pelos (o estos son más débiles y delgados) y que ella es anatómicamente más fina.

Por otra parte, el nivel de secreción de sus glándulas sebáceas es mucho menor, lo que de alguna manera la vuelve más vulnerable también. No obstante estas diferencias, vale señalar que estructuralmente la piel del adulto y del bebé son iguales, es decir, presenta las tres capas clásicas conocidas como epidermis (la más externa), dermis (media) e hipodermis (profunda).



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