|
En nuestro primer post realizábamos la distinción entre pesadillas y terrores nocturnos. No son lo mismo, es importante establecer diferencias y en ese sentido te invito a releer el post. Hoy nos enfocaremos concretamente en qué hacer para aliviar, contener y apoyar a nuestros peques en esa delicada circunstancia. Nuestra premisa al acudir debe ser darle tranquilidad, evitando que se descontrole.
Una vez que el peque comienza a estabilizar su respiración, podemos empezar a conversar con él y no necesariamente interrogarle acerca de qué fue lo que soñó. Esto no sólo es innecesario, además no ayuda; es mucho mejor hablar de otro tema pero siempre con la delicadeza de no desestimar la angustia que le ha producido el suceso. Referido: psicologia-online Envía a Facebook / Envía a Twitter |
No hay artículos relacionados



