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Decorar el árbol de navidad con los peques, es una de las acciones en familia más preciadas y esperadas del año. Por ello, no he dudado en publicar este tema precisamente hoy, día en que muchas familias eligen armar el árbol alrededor del mundo entero. Te he comentado antes que mis hijos no son tan peques ya, y lo menciono una vez más para recordarte que todo lo que yo comparto aquí, está enriquecido con la perspectiva que otorga la experiencia, o – como en este caso- la cosecha de algunos frutos. El armado del árbol de Navidad, es un momento que deja huellas.
Un consejo que puedo darte es que establezcas ciertas “ceremonias” o pequeños rituales, aunque sean inventados por ti. Al principio parece que no tienen importancia y que sólo sirve para evitar que los peques se peleen; pero cuando pasa el tiempo, esos detalles se re dimensionan y simplemente “no se puede” hacerlo de otra manera. Por ejemplo, la estrella que corona el árbol, en nuestro hogar se estableció que debía ser colocada por el más pequeño de la casa…, ese “pequeño” hoy tiene 18 años… y nadie sino él, se encarga de esa tarea. Colocar al niño Jesús en el pesebre, o encender las luces del árbol, son privilegios de otros miembros de la familia y nadie – créeme- lo hace como ellos. Si hablásemos en términos psicológicos, diríamos algo así como que se fortalece el rol de cada uno en la familia, y el sentido de pertenencia…, pero esta vez te pido permiso para emplear un discurso más simple y más directo: erguir y decorar juntos el árbol, es de las experiencias más gratificantes, simples y duraderas que puedes llegar a transitar en tu vida. No la dejes pasar… Envía a Facebook / Envía a Twitter |
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