Post parto: no te olvides de tu esposo. La afirmación suena tan imperativa como contundente, pero he elegido hacerla así precisamente para impactar acerca del tema. Es un error que muchas de nosotras podemos cometer, o hemos cometido en esta hermosa etapa que son los primeros días del bebé en el hogar.

Especialmente vulnerables son las madres primerizas, o las parejas primerizas pues el proceso de adaptación al nuevo integrante de la familia es un poco más complejo y las ansiedades pueden superar los niveles rzonables de la situación. Ahora bien ¿cómo lidiar con la situación?

Lo primero de tener la sincera y genuina intención de querer hacerlo. Es decir: hay mamás que realmente quieren ocuparse ciento por ciento de su bebé, empapándose de tal forma en el rol de madre que no alcanzan a comprender la magnitud y especialmente el alcance de la decisión de relegar la pareja a un segundo plano.

Es muy importante contemplar los sentimientos de ambos progenitores, y muy especialmente importante que ambos se apoyen mucho entre sí, se sientan comprendidos entre sí (ambos están inseguros y necesitan sentirse amados: mamá por cansancio y agotamiento y papá por toda la carga emocional que “cuidar” del nido significa) y no relegar  para nada el rol de esposos o pareja frente al de padres.

Reserva momentos de intimidad, dale sorpresas, hazle un regalo, hazle sentir qué importante es su apoyo y presencia para ti, arréglate y perfúmate para él. No cuesta nada y es la mejor inversión en “felicidad” que puedes realizar.

Publicado por

Eva

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