Al cumplir un año, tu bebé inicia su vertiginoso y maravilloso desarrollo afectivo y social. Es esta etapa dejas de ser solo su proveedora de alimento y abrigo, la relación madre-hijo empieza a tomar forma.
A partir del primer año tu bebé se va a alejar y volver a ti voluntariamente. También comienza a compartir sus juegos contigo.
Soy padre/madre de un niño índigo en edad preescolar, la gran pregunta es, ¿a qué tipo de escuela mi hijo debo llevar a mi hijo?
Sabemos que los niños índigo suelen ser inquietos, tienden a aburrirse con facilidad y le prestan más atención solo a las cosas que realmente les interesan.
En la primera parte te hablé sobre qué es la inteligencia emocional y por qué es necesario desarrollarla en nuestros niños.
Ahora veamos cómo tú puedes contribuir al desarrollo de esta habilidad en tu hijo. Pero antes, es requisito que conozcas cómo ha sido el desarrollo emocional en él desde sus primeros años, para de esta forma saber qué aspectos necesitan estimularse más en cada etapa.
Todos los padres queremos que nuestros hijos sean súper inteligentes, los número uno en el colegio, los más talentosos, los mejores deportistas, pero… también queremos que se adapten con éxito en la escuela y en todo entorno social.
Para esto, es muy importante que desde muy pequeño lo ayudes a potenciar su inteligencia emocional.
Cuando tu bebé tiene entre cuatro y seis meses de edad te habrás encontrado en la situación de que ya no duerme tanto y que necesita de estímulos para jugar, para divertirse, etc.
A esta edad muchos niños comienzan a aprender cosas como a darse la vuelta solos, a ponerse boca arriba cuando están boca abajo (y viceversa), etc. Si tenemos en cuenta que empiezan a explorar, hay que tener unos juguetes adaptados a su edad.
Eso queremos resolverlo planteándote algunas actividades y pautas a seguir con los bebés con síndrome de down quienes, en principio, pueden aprender lo mismo que un bebé normal, solo es que requieren más tiempo.
Aunque parezca increíble los bebés pueden sufrir de estrés. De hecho, la incidencia de estrés en los bebés oscila entre el 9% y 12%, y puede afectar su desarrollo social y emocional, disminuir su autoestima, estado de ánimo y capacidad de socializar, así como su memoria.
Este problema ha motivado a que se organicen las “Primeras Jornadas sobre el estrés del bebé” esta semana en Madrid, a cargo de Almiron.
Después de días y meses cambiando pañales no esperamos la hora en la que por fin nuestro engreído aprenda a pedir baño. Esto ocurre por lo general entre el año y medio y los dos años, cuando sus músculos han desarrollado lo suficiente para contenerse y sentarse al hacer sus necesidades.
Hacia los dos años puede controlar los esfínteres; y la micción diurna entre los dos y dos años y medio. Pero ojo, esta edad no es definitiva, cada niño desarrolla de manera distinta (algunos aún no logran sostenerse al sentarse), así es que no lo presiones ni lo fuerces a ir al baño, pero sí motívalo a que lo haga.