Los padres y madres no suelen comprar juguetes solo porque le gusten. Cuando los niños son pequeños, los juguetes tienden a elegirse más por el hecho de ser educativos y fomentar algo en los niños que porque le llame la atención.
En este caso el juguete que te queremos recomendar es “Sígueme Pepito”, un divertido conejo con motor que seguirá a tu hijo allá donde vaya siempre que tenga la zanahoria en su cuerpo (o ropa).
El tres es un número mágico para los niños, ya que entran a una esfera especial de su infancia. Estos pequeños hombrecitos y mujercitas empiezan a imitar a los adultos, así es que los juguetes que imitan los objetos que usan éstos los harán sentirse como las personas grandes que admiran, como los cochecitos.
En esta etapa los muñecos y muñecas forman parte importante de la colección de juguetes del niño, ya que son fiel representación de la realidad.
Como padre o madre, quieres que tu hijo sea inteligente desde el primer día y no sueles escatimar en juguetes que eduquen o fomenten la inteligencia del bebé.
Hay que tener en cuenta que un bebé, cuando es pequeño, juega con cualquier cosa y está abierto a aprender de todo. Por eso, tienes que fijarte en los juguetes que puedan estimular los sentidos de los bebés (ojos, nariz, boca, manos y oídos) tratando de tener juguetes que fomenten esa interacción.
Al acercarse a los 2 años tu bebé entra en un periodo muy lindo que se llama “infancia mágica” en el cual ya empieza a tener la capacidad de imitación y de representación simbólica.
Casi no existen límites entre lo intelectual y afectivo, y toda la carga simbólica del niño desemboca en juegos de situaciones imaginarias, por lo cual necesita de juguetes que le permitan materializar su pequeño mundo de fantasía.
Por lo general los regalos para bebés son en realidad regalos para los padres, pero conforme el niño va creciendo cosas cambian. El niño de 1 año tiene una curiosidad más desarrollada, ya toma decisiones, va desarrollando sus preferencias y ya puede coger mejor los objetos e identificarlos.
Pero vayamos a lo más importante: el cumpleaños número uno del bebé, lo cual significa, ¡un montón de regalos para él! Aunque aún es pequeño, un regalo muy vistoso puede dejar una impresión muy profunda en él, que es justo lo que quieres.
Conforme tu bebé va creciendo y desarrollándose, los juguetes que utilizaba los primeros días de nacer se le quedan pequeños, no por el tamaño, sino porque ya han cumplido su cometido y no son lo suficiente para estimular a tu hijo.
En esos casos es necesario tener nuevos juguetes más apropiados para su edad que conseguirán estimularlo y desarrollarlo, con tu ayuda, claro.
Los niños pequeños suelen imitar el comportamiento de los niños y es por eso que, cuando ven a alguien de su familia en un ordenador, ellos, cuando pueden, se ponen a hacer lo mismo que han visto.
Suponemos que, después de destrozar varios portátiles y ordenadores, a una persona se le ocurrió crear ordenadores portátiles propios para los niños preescolares donde puedan aprender ellos solos y donde tengan sus cosas almacenadas.
Los juguetes, dejando a un margen el hecho de que demasiados puede no ser contraproducente, son un buen estímulo para los niños, sobre todo durante los primeros años de vida.
Un recién nacido aún no ha desarrollado perfectamente la vista ni la coordinación con las manos y los brazos pero hay algo que siempre les fascina, los juguetes de colores brillantes y con ruidos.
Los niños suelen divertirse con muchas cosas pero los puzzles son una de los juguetes que menos se le compran, quizás porque requiere que un adulto esté con ellos para ayudarlos en ocasiones (cuando les resulta complicado encontrar piezas).
Pese a ello, los puzzles son buenos para el desarrollo mental ya que permite estimular una parte de cerebro importante para, después, el análisis y el pensamiento crítico (ten en cuenta que, cuando montas un puzzle, clasificas las piezas y después criticas cada una de ellas en cuanto al por qué no debe ir en ese lugar).
Cuando tu hijo es la cosita más importante de tu vida, muchas veces piensas en que te encantaría que se dedicara a lo que trabajas tú o tu pareja.
En ocasiones, cuando son trabajos manuales, a los papás (sobre todo) les encanta ver a sus hijos con herramientas como las que ellos utilizan pero es peligroso y, aunque sean de plástico, pueden hacerse daño.