Cuando tu hijo nace, durante los primeros días conserva un trozo del cordón umbilical que le ha estado uniendo a la madre durante nueve meses.
Ese pedacito de cordón umbilical suele caerse entre los diez y los veinte días de nacido pero, como todo, requiere de una serie de cuidados para que no se infecte y le provoque algún mal al bebé.
Hay ocasiones en los que los niños tienen dificultades para dejar a un lado el biberón. Antes de pensaba que no pasaba nada porque los niños tuvieran el biberón hasta más adultos, pero no es cierto.
El uso del biberón cuando los niños ya empiezan a comer solos y a beber de vasos, etc. es perjudicial pudiendo producirle la “caries del biberón”.
La piel del bebé sobre todo cuando son pequeños, es bastante irritable y, algo que a nosotros no nos parece nada, puede suponer para el niño o niña una erupción o enrojecimiento bastante intenso y molesto.
Durante los primeros años de vida, la piel del bebé debe cuidarse lo mejor posible para evitar así que sufra daño. Por ejemplo, un simple arañazo, para nuestra piel, no es nada que no se cure en diez o quince minutos como mucho, pero para los niños puede suponer un enrojecimiento, o incluso una brotación de la sangre, por lo fino de su piel.
Seguro que muchas de vosotras recuerda, bien porque lo están viviendo en estos momentos, o porque lo han vivido, algunos episodios con sus hijos sobre la tos, sobre todo por la noche, y lo desesperadas que estábais por deterner la tos de vuestro hijo.
La tos, cuando se está resfriado, o nervioso, suele aparecer casi de inmediato y es algo que molesta mucho. Más aún cuando se es un bebé y los ataques son más continuos.
Los oídos del bebé es una de las zonas más sensibles que tienen y donde debemos tener especial cuidado a la hora de limpiarlos. Una de las precauciones que debes tener en cuenta es no introducir nunca el objeto con el que limpiamos dentro del oído del bebé porque podrías dañar el oído.
Si ves que tiene cerumen, éste saldrá con el paso del tiempo, pero no debemos introducir nada. Ten en cuenta que su oído aún no está desarrollado del todo y cualquier daño puede provocarle alguna carencia en ese sentido.
Poner gotas en los ojos al bebé es una de las tareas más difíciles que, junto con las gotas en los oídos, a veces hace que las madres y padres se desesperen porque no logran hacerlo bien y el bebé no deja de llorar y de moverse.
Como ocurre con las gotas en los oídos, las gotas en los ojos son difíciles de poner porque el bebé tiende a intentar huir de aquello que no conoce o le tiene miedo. Es una reacción muy normal ante algo que no se sabe lo que es.
En verano suele ser normal que tus hijos cojan alguna que otra infección de oídos que haga que les tengas que aplicar gotas para los mismos. Sin embargo, en el caso de los bebés suele ser algo complicado porque no se están quietos.
A la hora de aplicar gotas para los oídos a los bebés hay que armarse de paciencia y tranquilidad ya que nos puede llevar un poco de tiempo lograr hacerlo. Lo mejor es distraerlo con cualquier cosa para que mantenga la cabecita ladeada.
Una de las cosas que notas cuando estás con tu bebé es que llega un momento en el que empieza a babear mucho. Esto suele producirse alrededor del tercer mes.
En ese momento es cuando las glándulas salivares maduran y empiezan a segregar saliva. Como es algo nuevo, al principio el bebé tiene que adaptarse. Sin embargo, si a eso le sumamos que es a partir del tercer mes cuando empiezan a salir los primeros dientes, el babeo es algo normal.
En anteriores artículos te hemos comentado acerca de los tipos de termómetros y fiebre que hay. Es por ello que, en esta ocasión, queremos indicarte cómo es la mejor forma de tomar la temperatura de tu bebé.
Si tenemos en cuenta que, en el anterior artículo, te comentábamos que el mejor termómetro era el digital por sus ventajas sobre los otros tipos de termómetros, nos regiremos a este para contarte la forma de utilización.