Cuando tu hijo nace, durante los primeros días conserva un trozo del cordón umbilical que le ha estado uniendo a la madre durante nueve meses.
Ese pedacito de cordón umbilical suele caerse entre los diez y los veinte días de nacido pero, como todo, requiere de una serie de cuidados para que no se infecte y le provoque algún mal al bebé.
Si bien en un artículo anterior te hablamos de cómo limpiar las orejas del bebé, en esta ocasión queremos mostrarte, de la mejor manera posible, la forma de limpiar las orejas del recién nacido.
Es posible que muchas de las tácticas o sugerencias que te dimos en el anterior artículo te sirvan también con un recién nacido, sin embargo, los cuidados que debe recibir un recién nacido son más especiales que los de un bebé de X tiempo.
Los oídos del bebé es una de las zonas más sensibles que tienen y donde debemos tener especial cuidado a la hora de limpiarlos. Una de las precauciones que debes tener en cuenta es no introducir nunca el objeto con el que limpiamos dentro del oído del bebé porque podrías dañar el oído.
Si ves que tiene cerumen, éste saldrá con el paso del tiempo, pero no debemos introducir nada. Ten en cuenta que su oído aún no está desarrollado del todo y cualquier daño puede provocarle alguna carencia en ese sentido.