Los padres y madres no suelen comprar juguetes solo porque le gusten. Cuando los niños son pequeños, los juguetes tienden a elegirse más por el hecho de ser educativos y fomentar algo en los niños que porque le llame la atención.
En este caso el juguete que te queremos recomendar es “Sígueme Pepito”, un divertido conejo con motor que seguirá a tu hijo allá donde vaya siempre que tenga la zanahoria en su cuerpo (o ropa).
A lo largo de varios artículos te hemos ido comentando posibles juguetes con los que tu bebé, dependiendo de su edad, podía disfrutar y estimularse. En esta ocasión nos gustaría ofrecerte una visión de los cuatro mejores juguetes que puedes encontrar para un recién nacido.
Un recién nacido necesita desarrolllar sus sentidos y también sus habilidades motoras por lo que los juguetes han de tener características precisas como colores brillantes, música, distinto tacto, etc.
Como padre o madre, quieres que tu hijo sea inteligente desde el primer día y no sueles escatimar en juguetes que eduquen o fomenten la inteligencia del bebé.
Hay que tener en cuenta que un bebé, cuando es pequeño, juega con cualquier cosa y está abierto a aprender de todo. Por eso, tienes que fijarte en los juguetes que puedan estimular los sentidos de los bebés (ojos, nariz, boca, manos y oídos) tratando de tener juguetes que fomenten esa interacción.
Tu bebé ya tiene una edad en la que no se está quieto y le gusta tocar, mirar y coger cualquier cosa. Ya controla mucho mejor su cuerpo y eso hace que quiera experimentar, incluso es posible que quiera empezar a andar ya y a moverse por cualquier parte.
Le encanta desarrollar su mente y, cuando coge un objeto, seguro que intenta meterlo en otro, o hacer ruido con él, etc. Por eso los juguetes para esta etapa, los que más te recomendamos, son los juegos de construcción.
Los bebés a partir de seis meses son muy despiertos y les gusta mucho empezar a investigar por su cuenta, gateando o agarrándose a otros muebles, para coger objetos.
A esta edad es normal que empiece a reconocer la voz de los más allegados y a diferenciarlos. Además, le atraen muchos los juguetes que él puede manipular con los que puede moverse así que esos son los más recomendables.
Cuando tu bebé tiene entre cuatro y seis meses de edad te habrás encontrado en la situación de que ya no duerme tanto y que necesita de estímulos para jugar, para divertirse, etc.
A esta edad muchos niños comienzan a aprender cosas como a darse la vuelta solos, a ponerse boca arriba cuando están boca abajo (y viceversa), etc. Si tenemos en cuenta que empiezan a explorar, hay que tener unos juguetes adaptados a su edad.
Conforme tu bebé va creciendo y desarrollándose, los juguetes que utilizaba los primeros días de nacer se le quedan pequeños, no por el tamaño, sino porque ya han cumplido su cometido y no son lo suficiente para estimular a tu hijo.
En esos casos es necesario tener nuevos juguetes más apropiados para su edad que conseguirán estimularlo y desarrollarlo, con tu ayuda, claro.
Los juguetes, dejando a un margen el hecho de que demasiados puede no ser contraproducente, son un buen estímulo para los niños, sobre todo durante los primeros años de vida.
Un recién nacido aún no ha desarrollado perfectamente la vista ni la coordinación con las manos y los brazos pero hay algo que siempre les fascina, los juguetes de colores brillantes y con ruidos.
Los niños suelen divertirse con muchas cosas pero los puzzles son una de los juguetes que menos se le compran, quizás porque requiere que un adulto esté con ellos para ayudarlos en ocasiones (cuando les resulta complicado encontrar piezas).
Pese a ello, los puzzles son buenos para el desarrollo mental ya que permite estimular una parte de cerebro importante para, después, el análisis y el pensamiento crítico (ten en cuenta que, cuando montas un puzzle, clasificas las piezas y después criticas cada una de ellas en cuanto al por qué no debe ir en ese lugar).
Cuando tu hijo es la cosita más importante de tu vida, muchas veces piensas en que te encantaría que se dedicara a lo que trabajas tú o tu pareja.
En ocasiones, cuando son trabajos manuales, a los papás (sobre todo) les encanta ver a sus hijos con herramientas como las que ellos utilizan pero es peligroso y, aunque sean de plástico, pueden hacerse daño.