La mujer que amamanta es proclive a las enfermedades, desde un simple resfrío hasta enfermedades propias de la lactancia como la mastitis, y como es obvio va a tener que tomar medicamentos para tratarse.
No obstante, los medicamentos pueden pasarse en mayor o menor cantidad a la leche materna, y por lo tanto, afectar al bebé. Es por eso, que siempre debes consultar tu médico antes de tomar cualquier medicina.
Seguro que muchas de vosotras recuerda, bien porque lo están viviendo en estos momentos, o porque lo han vivido, algunos episodios con sus hijos sobre la tos, sobre todo por la noche, y lo desesperadas que estábais por deterner la tos de vuestro hijo.
La tos, cuando se está resfriado, o nervioso, suele aparecer casi de inmediato y es algo que molesta mucho. Más aún cuando se es un bebé y los ataques son más continuos.
Poner gotas en los ojos al bebé es una de las tareas más difíciles que, junto con las gotas en los oídos, a veces hace que las madres y padres se desesperen porque no logran hacerlo bien y el bebé no deja de llorar y de moverse.
Como ocurre con las gotas en los oídos, las gotas en los ojos son difíciles de poner porque el bebé tiende a intentar huir de aquello que no conoce o le tiene miedo. Es una reacción muy normal ante algo que no se sabe lo que es.
Cuando una está embarazada tiene que ser de lo más cuidadosa con los medicamentos. Lo mejor es evitarlos, pero una no está libre de enfermarse, y más aún con los cambios que se producen en el organismo.
No obstante, existen algunos medicamentos que no afectan a las embarazadas, pero eso sí, bajo prescripción médica (las precauciones nunca están de más). El uso incorrecto de los medicamentos podría ocasionar malformaciones o anomalías en el feto, y hasta el aborto.