Como padres, tú serás el primero en darte cuenta si tu hijo no puede oír bien o no oye en lo absoluto. Por tanto, tu deber es llevarlo lo más pronto posible a un Audiólogo para el diagnóstico.
Tu hijo puede nacer sordo o puede perder la audición más adelante por una enfermedad o accidente, por lo que tendrá que usar audífonos e ir con regularidad al médico para que evalúe su progreso.
Los padres deben ser los primeros en notar cualquier disfunción en su hijo para que puedan llevarlo lo más pronto posible al médico (antes de los seis meses). Si es una pérdida auditiva, llévalo a un audiólogo.
No debes dejarlo pasar debido a que los niños aprenden a hablar y a desarrollar su vocabulario durante los primeros meses de vida. Luego se le hará difícil aprender a comunicarse.
La otitis es una infección por hongos y bacterias que afectan la mucosa que recubre el oído medio. Estos organismos se forman la humedad que se forma al ingresar agua (a la hora del baño del bebé) dentro del conducto del oído e irrite la piel, o cuando las raíces de los pelillos del oído se infectan.
Este tipo de otitis se llama otitis externa y también recibe el nombre común de “oído de nadador”. Esta infección inflama y produce un intenso dolor en el oído que se agrava al masticar o cuando se toca el lóbulo u otra parte externa del oído del pabellón auditivo.