Para la mastitis, al igual que como muchas otras enfermedades de los senos, la prevención es la mejor cura, que básicamente consiste en buenos hábitos de higiene y una correcta lactancia.
Existen dos tipos de mastitis:
Mastitis no infecciosa. La primera ocurre cuando la leche no se ha vaciado bien y presión en los alvéolos mamarios hace que éstos se rompan y la leche traspase el tejió que los rodea y los inflame.
Cuando una está embarazada tiene que ser de lo más cuidadosa con los medicamentos. Lo mejor es evitarlos, pero una no está libre de enfermarse, y más aún con los cambios que se producen en el organismo.
No obstante, existen algunos medicamentos que no afectan a las embarazadas, pero eso sí, bajo prescripción médica (las precauciones nunca están de más). El uso incorrecto de los medicamentos podría ocasionar malformaciones o anomalías en el feto, y hasta el aborto.