“Todo bebé viene con un pan bajo brazo” reza un dicho popular, pero en la realidad todo bebé necesita una canastilla con artículos de primera necesidad.
Ahora bien, algunos padres por precaución suelen poner de todo si en caso pasa esto o aquello, pero lo mejor y lo más práctico es poner solo aquello que se va a utilizar. No hay necesidad de llenar el cuarto de tu hijo con cosas innecesarias y que te hacen gastar por gusto.
En un artículo anterior te hablamos del parto en casa de manera general exponiéndote las distintas alternativas y la elección que podías llevar a cabo.
Sin embargo, te comentamos algo por encima acerca de las ventajas y los inconvenientes que tiene un parto en casa que queremos desarrollarte a continuación para que puedas tener una idea global en cuanto al parto natural en casa.
Hay veces en las que, quizás por tus médicos, o bien por conocidos, conozcas la existencia de un tipo de parto que no es muy utilizado pero que puede reportar algunas ventajas (y también desventajas).
Nos estamos refiriendo al parto natural en casa, aunque en realidad puede realizarse en los hospitales, clínicas privadas o maternidades.
El herpes neonatal es el término que se le da cuando un bebé tiene síntomas de una infección por herpes y éstos se desarrollan en las primeras seis semanas de vida.
Normalmente los casos de herpes neonatal no suelen ser muy elevados pero sí tenemos que saber la importancia de los mismos ya que puede desembocar en una enfermedad grave.
Cuando una mujer es seropositiva, los riesgos en el parto son mayores y, por tanto, hay que extremar ciertas precauciones para prevenir cualquier riesgo.
Una de esas precauciones puede ser dar a luz, en lugar de parto natural, usando la cesárea que, aunque entraña ciertos riesgos, también disminuye otros.
El herpes genital es una enfermedad que puede contagiar al bebé cuando sale (en el parto) y provocarle una enfermedad grave.
En estos casos en los que la madre está infectada por un herpes genital lo más normal es que el parto no sea de forma natural sino que sea por cesárea para evitar males mayores.
Es normal que el momento del parto la pareja está muy nerviosa y no sepa qué tiene que hacer (salvo llegar a un hospital cuanto antes).
Por eso se les suele recomendar a las parejas, sobre todo a las primerizas, que preparen con tiempo la maleta que van a llevar al hospital para que, así, lo tengan todo listo si se presenta el parto de improviso.
En la primera parte de cuidados postparto te mencionamos los primeros cuidados que te brindan en el hospital, a los cuales debemos añadir que si sientes demasiado dolor, puedes aplicarte compresas de hielo y tomar analgésicos (previa indicación de tu ginecólogo).
Además, échate por ratos en la cama con los pies elevados. Y cuando vayas a orinar, aprieta los glúteos y el periné antes de sentarte, e inclina tu cuerpo hacia delante para que no te duela.
Cuando se da a luz por cesárea, la recuperación suele ser más lenta porque, quieras o no, han tenido que practicar una intervención quirúrgica que, si bien no suele requerir anestesia general, sí supone realizar un corte en el cuerpo.
Lo más normal cuando te han realizado la cesárea es que ésta te duela o te pique, signos claros de que la pared abdominal está uniéndose de nuevo y por eso ese malestar.