Existen muchas anécdotas sobre parejas cuando la mujer se pone de parto. De hecho, seguro que has oído algunas de ellas y te has reído bastante pero también has pensado que no te gustaría que te pasara.
Quizás sea porque las mujeres estamos más acostumbradas a soportar el dolor, o quizás por nuestra naturaleza, cuando una mujer se pone de parto no pierde tanto los estribos como puede hacerlo un hombre, y más aún si es primerizo.
Para muchos padres, ver la carita de su hijo a hija nada más nacer es la mayor alegría del mundo que pueden recibir.
Sin embargo, esa alegría dura poco porque acto seguido les embarga un mar de dudas sobre si serán capaces o no de poder darle a esa criatura un futuro, de si sabrán cuidarla como se merece.
En lo personal me cuesta creer que un papá no tome parte activa durante el embarazo de su mujer, pero cada hombre es diferente y asimila las cosas a su manera.
Sin embargo, para toda madre siempre es necesario el apoyo constante de su pareja, se trata del hijo de ambos, ¿no? Entonces, lo que hay que hacer es despertar los sentidos de la pareja y hacer que se involucre durante la dulce espera.